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lunes, 29 de enero de 2018

La guerra de las Salamandras de Karel Čapek [Análisis]

   —Sí, ya es hora de que escriba un epílogo a la historia de la humanidad— se dijo extasiado.
   Y lo escribió:
   «Termina la tragedia de la especie humana —comenzó Wolf Meynert—. No nos dejemos engañar por su febril afán emprendedor y su felicidad técnica; eso es tan solo lo que las manchas rosadas en el rostro del organismo marcado por la tuberculosis, por la muerte. Nunca pasó la humanidad por una coyuntura tan favorable como ahora, pero ¡encuéntrenme una persona que sea feliz! ¡Encuéntrenme una clase social que esté satisfecha o una nación que no se sienta amenazada en su ser! En medio de todos los regalos de la naturaleza, de las riquezas de Creso, espirituales y materiales, de tantos estados, se apodera cada vez más de nosotros cierto sentimiento de inseguridad, angustioso e incómodo.
   La cuestión es: ¿Hay o hubo alguna vez un hombre capaz de ser feliz? El hombre, como individuo, sí; pero la humanidad nunca. Toda la desgracia del hombre consiste en que fue obligado a convertirse en humanidad, o quizá en que se convirtió en humanidad demasiado tarde, cuando ya había una diferencia irreconciliable de naciones, razas, religiones, estados y clases, cuando ya había pobres y ricos, cultos e incultos, gobernados y gobernantes. Poned en un solo rebaño caballos, lobos, ovejas y gatos, zorras y ciervos, osos y cabras; encerradlos en un corral y obligadlos a vivir en esta confusión que se llama "leyes sociales", y a respetar ciertas reglas necesarias para la vida. Será un rebaño desgraciado, poco satisfecho, fatalmente indiferente, en el que ni una de las criaturas de Dios se sentirá en su casa.
   Creamos una humanidad de ficción que nos precipita a nosotros y a "los otros", en una especie de unidad superior. ¡Qué fatal equivocación! (...) Fue una formidable tontería, podríamos decir, el único esfuerzo del hombre por elevarse sobre sí mismo digno de respeto. Y por este, su soberano idealismo, paga hoy el género humano con su inevitable destrucción».


La Guerra de las Salamandras.
(Como siempre, grande Corominas)


   ¿No huele aquí como a húmedo?
   A pesar de lo que pueda parecer con el texto que sirve de pretexto al análisis, este libro está escrito en clave de humor y lo que pretende (la mayoría de las veces) es sacar una sonrisa (que se va apagando poco a poco cuando piensas en las consecuencias fatales que conlleva eso que te ha hecho reír) y hacerte darle vueltas a que pasaría si un día apareciera una raza de seres que, poco a poco, consiguen igualarse a la humanidad. ¿Qué hará la (estúpida) humanidad? 

   La guerra de las salamandras, o De cómo el ser humano se buscó su propia extinción por hacer propio todo lo que existe, habla del miedo, asco y odio que tiene el hombre a todo aquello que no es como él, de la gruesa línea que trazan ellos mismos para separarse de lo que le es ajeno y de todo lo que puede llegar a hacer para sacar beneficio de todo lo que pueda hasta ahotar la última gota de oportunidades que se le presenten en bandeja de plata.

   Todo comienza el día en el que un capitán de barco que iba y venía desde Amsterdan hasta Cuba y de Portugal a Tala Masa bajo la máscara de dar portes y aportar transporte, pero hay algo más. Perlas. Claro que sí. Piratería encubierta con tráfico de perlas, cuantas más mejor. Es en Tala Masa cuando al pedir a los pueblerinos que buceen y se las busquen, estos les dicen que no, porque en la cala de más allá de la arboleda hay demonios, y no le aconsejan ir. El capitán J. Van Toch va, no me preguntéis por qué pero es de esta manera como empieza la historia. Y allí están, pequeños saurios que aparecen del agua, encorvados y caminando como lo harías tú si lo hicieras en cuclillas. Oscuros, verdosos o azulados. Todos primitivos, curiosos y miedosos. Todas las salamandras se acercan al capitán tras horas de vigilia, y entonces empiezan los primeros tratos con la raza de las salamandras.
   Una de ellas vuelca sobre la arena de la playa una abrazadera de perlas que ha conseguido para el capitán así como lo hizo el Sin Rostro con el oro en el viaje de Chihiro, y el mismo estremecimiento recorrió mi cuerpo cuando lo leí. El capitán, agradecido y con un apetito insaciable le regala a la Salamandra un cuchillo con el que liderará a una pequeña flota (y subflota) que le seguirá trayendo perlas. Así aprenderán la primera palabra, NAIF, de cuchillo en ingles, knife, la cual gritarán cada vez que ofrezcan perlas a algún turista desprevenido. ¿Quién sabe si lo que quieren son simples recompensas por su pequeño trabajo submarino o de verdad buscan cuchillos? ¿Quién sabe para qué querrán esta vil herramienta?
   Digo primera, porque aprenderán más. Y es pasmosa la facilidad del libro para golpearte con ello. Se muestra lo suficientemente técnico, científico y realista (a pesar de lo obvio, ya llegaremos) para que a diferencia de una película Disney sí que te sorprenda que una salamandra pueda hablar.
   Es el capitán Van Toch el que recuerda a un amigo de la infancia que ahora tiene una gran flota de barcos y viaja a contarle su gran descubrimiento. Pequeños hombres anfibio que pueden ser de gran ayuda en el campo subacuático, tanto como exploración o mano de obra, ayudantes de pesca o, por qué no, incluso mascotas. Pero hay un detalle muy interesante en este momento y es que será el mayordomo de este empresario el que después se cargará sobre la espalda la mayor responsabilidad de todas: haber dejado pasar al capitán a la casa de su señor. 

   ¡ASÍ COMENZÓ LA GRAN BATIDA! Las salamandras comenzarán a multiplicarse a toda velocidad (un gran capítulo el de las técnicas reproductivas de la salamandra) y a aparecer en cada rincón del mundo como la nueva atracción, el descubrimiento del siglo, del milenio. El mayor descubrimiento de la humanidad, sólo ella sabrá por qué se atribuye el mérito. El nuevo esclavo del hombre, ahora por tierra y por mar.

    La guerra de las salamandras, y no es que el título sea en realidad ningún spoiler, no es una historia. Lo sabréis al llegar al último capítulo "El autor habla consigo mismo". Este libro es la sucesión lógica de consecuencias desde el primer hasta el último momento. Es una narración en la que todo ocurre por lo que ha ocurrido con inmediata anterioridad, eso es lo que lo hace único. No hay técnica, no te preparan para nada, las cosas ocurren y nada más. Y es mágico. Es un libro de los años treinta y cómo se nota. No hay reglas de oro para lograr un best seller, no es clon de ningún libro, no hay triángulos amorosos, no hay antiheroes, ni siquiera podríamos decir que haya protagonista.
   Se divide en tres libros y el segundo de los cuales son prácticamente recortes de periódico ficticios, noticias de este mundo que son narradas tal y como fueron escritas. Y es maravilloso que todo eso encaje formando la historia más crítica y sátira que he leído en mi vida. Porque si estás atento te darás cuenta de que quizá, cuando se habla de salamandras, no se esté hablando sólo de salamandras. De que quizá la humanidad se haya portado como una grandísima hija de puta desde que es humanidad y de que por nuestras misma culpa podríamos acabar siendo nada. Pero eso ya lo dijo alguien listo, polvo somos y al polvo volveremos.
   Se ha convertido sin apenas esfuerzo en un libro que leeré más de dos y tres veces. No es un clásico por nada. Es, ya que estoy, un libro que vio la luz entre Un Mundo Feliz y 1984. Además, según su contraportada, es el más divertido de los tres.

   Cada página, cada párrafo, tienen esa frase que hará que te quedes pensando en ella unos minutos. De este modo, un libro que no tiene 250 páginas se podrá equiparar (como si de la duración del sabor de un chicle estuviésemos hablando) a un libro de 500. Que no os asuste que sea un libro tan corto, está todo tan concentrado que no habrá momento en el que no os lo paséis bien. 
   Sin extenderme mucho, deciros que os gustará a todos, pero hará las delicias de los amantes de las ciencias.

sábado, 23 de diciembre de 2017

Análisis sosegado de Star Wars VIII: Los Últimos Jedi (Spoilers)

   Quizá algunos recordéis a un pequeño Drizzt Do'Urden luchando con el maestro de armas, Zaknafein. Ponían en práctica una lección de esgrima de la que habían hablado. Era una estrategia sencilla de tres pasos: salto atrás, parada y estocada, pero Drizzt no paraba de repetir «la parada es errónea». Estaba rechazando lo que estaba escrito, decidiendo por su cuenta que, lo que estaba bien para alguien, en realidad estaba mal. Zaknafein se reía, le decía que una parada es una parada. Drizzt insistía, la parada es errónea. Hoy soy un pequeño Drizzt Do'Urden que viene para defender su idea. La película es buena.


No entiendo la elección del escenario final de la película para el póster.
No entiendo que den prioridad a lo visual frente al acabado final con el que se queda el espectador.


   ¿Podríamos llamar a esta película una road movie? En las letras ascendentes, esas tan famosas, empiezan ya diciendo que los REBELDES, con unas mayúsculas tremendas, están huyendo de la Primera Orden y continúan haciéndolo hasta el final de la película porque ahora también pueden perseguirte incluso a la velocidad de la luz. Vale, se nos presentaron avances en ingeniería en armamento frente a las entregas anteriores y esto es otro «vale». El caso es que es al final de la película cuando acaba esa persecución que, aunque saltemos del espacio a algún planeta o subtrama, lo principal es eso, que están huyendo de la Primera Orden. Es cierto que no tiene un tono frenético como acostumbra este género, pero si hubiera una carretera, sería eso, una Road Movie. Podemos calificarla con miedo como una Vacuum Movie. (Basinga)

   La película se presenta a sí misma como un chiste sin gracia con unas pausas que no pegan ni con cola en este universo. Pero ese es el primer momento de muchos a los que he llamado «ah, vale, era por eso». Poe Dameron está en realidad distrayendo a los de la Primera Orden, que por supuesto son tontos, en eso no nos han presentado mejoras (esto pasa en todas las entregas, no nos asustemos ahora). Sí que son frecuentes estos momentos de humor imbécil y que no casan con esa delicadeza con la que suele tratar el humor esta saga. Sigue teniendo esos buenos momentos, pero fallan con los forzados. Por esta parte mal, pero se lo voy a perdonar, porque en mi opinión, ya sabéis: la película es buena. 

   El guión es tratado con bastante respeto, y se me ha puesto el pelo de punta en más de una ocasión con Luke hablando sin escrúpulos de su visión de la fuerza y de cómo se ha alterado con los años. La fascinación se ha convertido en odio, la determinación en arrepentimiento y acaba reconociendo que la famita de ser Maestro Jedi se le sube a la cabeza. Se echa la culpa, se da asco a sí mismo. Y como él dice en esta película, ha ido a esa isla a morir.
   ¿Puedo preguntaros qué más queríais aparte de una evolución del personaje acorde con sus actos y la temática y ambientación de la nueva trilogía? Porque no le veo pelos fuera.
   ¿Os acordáis de Luke en El Imperio Contraataca? ¿Cómo busca un maestro y Yoda le dice que no está preparado para que él le enseñe? Ahora Rey es Luke, pero Luke sabe que no está preparado para enseñarle a ella. Él sabe que es el que nunca llega a lo que se le pide ser, él sabe que ha fallado continuamente y que, aunque fue aquella «nueva esperanza», esa luz ya se ha acabado. Luke no es tonto, él sabe qué pasa en esta movida y no le gusta ni cómo es ni cómo lo ve la gente. ¡Y qué casualidad! A Kylo Ren le pasa exactamente lo mismo. Por si no os lo han dejado suficientemente claro, Ben Solo siente vergüeenza, una vergüenza larga, con dos es. Se supone que es el azote del lado oscuro pero tiene que presentarse a su superior siendo: primero, la sombra de lo que fue su abuelo y al que nunca podrá llegar ni a parecerse y, segundo, el hijo de un hombre que ha representado junto a muchos otros la idea de la República y, a consecuencia de ello, su enemigo más directo.
   Por si fuera poco, la relación con su maestro y lider de su causa no es buena (que por cierto, bastante guapo el look de estrella del porno de los ochenta, Snoke), cae de lleno con sus rabietas de niño cuando le provoca y acaba ridiculizado con el movimiento de su mano (que ahora llegaremos a lo que ha sido Snoke en dos películas). Lo único que le queda es meterse en el ascensor y desahogarse, romper la máscara que hizo que le construyeran para quedar siendo sólo eso, una sombra de algo más grande, una copia insulsa de su abuelo. Os vuelto a preguntar ¿Qué esperábais? El guión está siguiendo su curso. Los personajes son buenos, las consecuencias son buenas, los actores son buenos. Lo que no podéis hacer es estar enfadados con el episodio VII porque es una copia del IV y estar enfadados con el VIII porque innove, no lo veo algo inteligente. Lo que la saga está creando es algo conforme a los tiempos que vivimos. El concepto de antihéroe, el rechazo del bien contra el mal, los personajes que se odian a sí mismos y la diferencia de lo justo frente a lo realista.

   Si os fijáis, han seguido con los detalles de que no hay bando bueno en una guerra. El personaje de Benicio del Toro enseña que los traficantes han vendido armas a los malos, y a los no tan malos. ¿O es que iba a seguir pensando que yo, a mis 23 años, voy a pensar que un rebelde es mejor que un imperial porque vistan distinto? En una guerra hay asesinos en los dos bandos, y en dos películas, perdonad que os diga, lo han hecho mejor que en seis que tienen a su espalda. Por si se os había olvidado lo que significa Star Wars al español. Aquí les pongo otro broche de oro, porque se lo han ganado.
¿Queréis que siga?
   Hablando de la guerra, he vuelto a sentir que es lo que he venido a ver. La primera batalla espacial, la de la destrucción del destructor (jé), los efectos han sido fantásticos, las explosiones bien marcadas, las muertes, sentidas. Me ha parecido estar viendo una partida de ajedrez en la que un jugador va a por un objetivo y otro a por otro, pero en el camino han perdido algo. Eso es una guerra. Poner a soldados preparados desde su nacimiento y aderezados genéticamente para el combate a comer pollas de ositos de peluche no es una guerra.




   Hablemos del momento «Superman» de Leia. ¿Queda bien? La verdad es que no. ¿Tiene sentido y podría ocurrir? ¿Por qué no? ¿Vosotros sabéis de quién es hija esa mujer? Te fríe la cabeza de una hostia si quiere. Dejadla que haga lo que le de la gana. Bastante cabreado estoy ya con la pelos lilas esa que me han puesto para marcarse la mejor escena de la película y que esa imagen la eclipse totalmente. En serio ¿Por qué hacen que odie a una tía para luego decirme «Po era buena en verdá, qué lastimica», mal aquí. Pero menudo pepinazo la navecita partiendo en dos el universo a la velocidad de la luz. No puedo quejarme de eso, si se ha hecho el silencio en Almería entera, nos ha faltado aplaudir.
   El momento Yoda es obviamente fanservice puro, pero como soy fan, quiero ese servicio. Lo único que he pensado cuando lo estaba escuchando ha sido «Qué. Bonito.». No creo que sea casual que hayan cogido al muñecajo de las clásicas, eso ha ido directo a la patata de los más  mayores, y seguro que les ha gustado. Los pelos de punta, desde luego, con su frase de «Hasta donde nosotros les enseñamos ellos llegan», perdonad si no lo digo al pie de la letra, estaba demasiado ocupado consolando al señor de al lado porque estaba llorando.
   Rey sigue su curso, yo la he visto más hábil, más fuerte y más guapa. Eso sí, todo lo de la isla ha sido darse un garbeo, no creo que haya perfeccionado nada ni aprendido trucos nuevos. Quizá sea su manera de decirnos que esas cosas que hacen no se aprenden, sino que van llegando con el tiempo. Muy agradecido que la película en esa trama empiece justo donde acaba en la otra, para que parezca que no nos hayamos despegado de su lado. Que tire la espada ya tal.
   ¿Recordáis en El Imperio Contraataca cuando Luke entra en una cueva donde está su mayor miedo? Allí se encuentra con que lo que más teme es convertirse en Darth Vader. Le corta la cabeza y se ve ahí, consumido por la oscuridad. Hablemos pues de la cueva a la que Rey entra en esta película y de lo que ve. Se ve en el pasado, en el presente y en el futuro. Sola antes, sola ahora y sola después. Siempre estará sola, ese es su mayor miedo. Estar sola, no venir de ningún sitio, ser nada. Y ya lo vive, está viviendo su mayor miedo.
   También podemos hablar de que el mayor miedo de Luke está viviendo dentro de Kylo Ren, lo que él más teme, vive en su sobrino, y todo ello es un tornado dentro de él. PORQUE ES UNA BUENA PELÍCULA.
   
   Algo que me ha ocurrido en esta película ha sido que el climax está demasiado lejos del final. Me refiero como el climax al momento en el que Rey y Kylo Ren se enfrentan a los guardaespaldas de Snoke. 
   Mi amigo emperador se ha referido a la muerte de Snoke como algo muy Abercrombie. ¿Y qué quiere decir esto? Pues una muerte que no te esperabas para nada. Porque ves a ese señor con un dominio perfecto de la Fuerza y un poder descomunal y acaba teniendo una muerte de lo más ridícula. Ojalá verles las cara a toda esa gente que teorizaba con quién era Snoke. Mágico. Me recuerda a lo que es Hunter X Hunter: Lo que harías tú. ¿Quién no había pensado eso alguna vez? «Pues apagale el sable láser con la fuerza, hombre. Qué pena que no seas andaluz», pero hablando de peleas sucias ¿Habéis visto las heridas? ¿Los forcejeos? Por el amor de Obi-Wan, que Kylo Ren le ha robado la lanza a un tío y estaba peleando como podía, al borde de la muerte. Pelea sucia en una lucha Jedi. Madre de mi vida. Me quito el sombrero setenta veces seguidas. Si le habrá gustado hasta a Reverte.
   Kylo Ren grita una frase en determinado momento de la película: voy a destruirlo todo, es hora de que reine lo nuevo. Eso es la película hablándote directamente de lo que está pretendiendo ser. No hay una muerte de Star Wars, sino una renovación.
   Al final tenemos otro momento de «ah, vale, era por eso», cuando Kylo descarga todo el cañón del AT-AT sobre Luke, pero claro, era una ilusión. Precioso el momento, ya que estoy, del atardecer binario con los dos soles, como el de la nueva esperanza. Un verdadero easter egg, que lo habrán llamado allí. Y ha sido todo bueno en el final, pero no está a la altura del climax de la película. La única pega es esa, que está un poco descompensada.

   Pero en definitiva, la película me ha hecho volver a ser un niño. Estos personajes se han ganado el mismo cariño que le tengo a todos los demás llevando con ellos más de diez años. A estos los conozco tan poco y quiero tanto de ellos, tengo tanto pensado para ellos y deseo tanto ver a dónde les llevan sus caminos. Agradezco que Rey no sea una Skywalker, y que Luke no sea en realidad un malo encubierto. Ya estoy teorizando para la tercera. En cuando a la calidad que espero, ojalá sea como esta. El punto justo de recuerdos e innovación. Vuelvo a quitarme el sombrero, porque la película es buena.



miércoles, 13 de diciembre de 2017

Superman — Else Worlds [Mini análisis]

   Nos encanta preguntarnos qué habría pasado si. De qué forma habrían sucedido las cosas si, por una razón u otra algo hubiera cambiado la realidad. Cómo cualquier detalle hace que una línea se desvía de su trayectoria normal y siga otro curso totalmente distinto. ¿Desembocaría en otro lugar o volvería a encauzarse para ser como la línea original? ¿Y cuál es la línea original si hablamos de infinitas posibilidades, ya que estamos?
   Estas son algunas de las incógnitas que explota el sello "Else Worlds" en algunos títulos de DC que no pueden faltar en ninguna colección del superhombre.
   Hablemos de algunas de ellas, por acercar a más gente a este género tan especial.



¿Qué pasaría si... la nave de Superman cayera en Gotham?

   Superman Speeding Bullets (Balas Ardientes en España), habla de un Superman que es recogido por el matrimonio Wayne y que es criado en Gotham como el heredero de la fortuna de los padres del que, en otro mundo, sería el jovencito Bruce Wayne que se convertiría más tarde en Batman. 
   Algunas cosas nunca cambian y, por supuesto, tras ver El Zorro, en el callejón del crimen, Thomas y Martha son víctima de un atraco que termina con un fatal desenlace. Pero en esta historia también disparan a su hijo con intención de no dejar testigos. Lo que no esperaba el atracador es que, sobre el pecho del niño, rebotaban las balas. 
   Comienza así el autodescubrimiento de unas cualidades impropias en un humano y el de una meta purificadora: salvaguardar las calles de Gotham de criminales. Vengar la muerte de sus padres. Siendo un Superman con los mismos poderes que siempre, pero que utiliza las formas de Batman, que no teme partirle los huesos a cualquier imbécil que interrumpa sus planes o que contribuya al crimen de su ciudad. Cuidado aquí.


"¿No los ves? ¿No ves a mis hermanos?
 No, claro que no puedes. Pero yo sí puedo.
   Como no podía ser de otra manera, aparecen personajes tanto del universo de Superman, como del de Batman, e incluso una mezcla de ambos universos en personajes muy concretos.
   Con un final de los que definen personajes, Balas Ardientes cuenta lo que sería un Año 1 de esta línea que pudo acabar como un verdadero desastre, con un Superman oscuro y lleno de odio. Prácticamente un Dios vengativo caminando entre nosotros, volando sobre nosotros.Hay quien dice que esta historia influyó mucho en la visión de Batman de Tim Burton y que se ve reflejada en sus películas. Lo que es cierto es que en esta historieta hay mucha más oscuridad que en varias historias de Batman que yo haya leído.

   Ediciones Zinco publicó este cómic en España en 1993 y, por desgracia, se encuentra descatalogadísimo en todas partes. Si os interesa podéis encontrarlo en portales de coleccionismo o segunda mano. 
   




¿Qué pasaría si... la nave de Superman cayera en la edad media?

   Superman: Kal, guionizado por el mismísimo Dave Gibbons, nos habla de la posibilidad de que el pequeño Kal-El se estrellara en una aldea feudal llamada Lexford. 
   Con unos padres campesinos y que obedecen al más puro cliché de analfabeto, temerosos de la brujería y apenados por no poder tener hijos acogen en su seno a un bebé caído del cielo.
   Imaginad la cara del padre de esta singular familia cuando los cuchillos empiezan a doblarse bajo la mirada de su acogido, que no le afectan milagrosamente ni el escorbuto, ni los gusanos, y que ni siquiera le atacan las fiebres. Tratan de maquillar al niño, ensuciándole los ojos a modo de ojeras y pidiéndole que no camine erguido. Pero sobre todo, que no le muestre sus poderes a nadie. Nunca, jamás.
   Sin embargo, como en todas las épocas, los rumores corren como la pólvora y el pequeño Kal, el nombre que le dan sus padres, pasa de granjero en las afueras a aprendiz de herrero en la ciudad.


"La forja rugió con una furia que sólo Kal podía soportar.
Y aunque a Oll le pareció un truco de las llamas,
sus ojos parecían brillar con un poder interior.
Sea como fuere, Kal martilleaba incesante,
mucho después de que los demás cayeran rendidos del sueño".

   No tardan en aparecer los problemas cuando el apuesto Kal llega a unas justas que acaba de proclamar el gobernador de la ciudadela, el misísimo Lex Luthor por el cumpleaños de, como no podía ser de otro modo, Lois Lane.
   A partir de este punto todo es una narrativa epiquísima que no deja de ser un Superman. A falta de capa habrá armaduras, y a falta de periódicos, yunque y martillo.
   Al ser una historia más conclusiva de lo normal, se permitieron acabarla con cierta contundencia, y no diré más. 
   
   También editada por Zinco en 1995 y también descatalogadísimo. (En este punto de la entrada ya empezáis a odiarme, lo estoy notando).





¿Qué pasaría si la nave de Superman cayera en la URSS?


   Superman Red Son (Hijo Rojo en España) podéis encontrarlo tanto en la colección de Superman y Batman que publica ahora ECC, como en edición de lujo, también publicada por ECC (Os lo pongo rapidito que sé que estas cosas interesan)

   A pesar de que, obviamente, el tema político ocupa una parte importante del cómic, Mark Millar habla aquí de cómo funcionaría el mundo con un Superman ruso que pone en cabeza a los suyos en cualquier carrera que intentara tener con América, la otra gran potencia.
   Encontramos a un Superman más autoritario, más radical. El superhombre existe, y no es americano, es ruso. Joseph Stalin lo tiene como a su joyita, incluso espera que le suceda cuando él ya no esté, lo que levanta el odio de su hijo... y de algún otro personaje que aparece.




   Mark Millar sabe de qué habla cuando escribe los guiones de Superman. Frases que recordaré siempre están aquí, en esta mini serie.
   Puede resultar gracioso o singular que este Superman sea ruso, pero al fin y al cabo es un cómic de lo que es, y quizá incluso pretenda decirte que americano o no, Superman sigue siendo Superman. El caso es que es disfrutable, otra historia que comienza y acaba, que no es poco en los tiempos que corren.
   Otro pequeño ejemplo de que Superman es luz, de que da igual dónde cayera. Hay que recordar siempre que superman, como se habla de él en American Alien, viene de fuera. No es uno de nosotros, pero lo da todo por nosotros haciéndolo lo mejor que puede. 





   Hay muchísimos Else Worlds, quizá algún día centre atención a otros, pero podéis echar un vistazo a El Clavo (y Otro Clavo), Batman Nevermore, Flashpoint, Superman lado oscuro, Kingdom Come, Batman Ankh... más de los que imagináis.

   Espero que os haya gustado este repaso por estas lecturas tan recientes para mí. Un saludo.




martes, 28 de noviembre de 2017

All ★ Star Superman [Mini análisis]

   Segunda entrada de esta tanda de análisis rojos, azules y amarillos. Hoy toca hablar del segundo (si leyera esto querría matarme) gurú del cómic, el segundo más histriónico y el segundo más sonado en este mundo. El segundo al que el primero envió una carta con la siguiente negativa a la pregunta de si poder continuar su legado en Miracleman : ¡Retrocede!
   Eran las palabras de Alan Moore a Grant Morrison, puro odio y puro rechazo al hombre que parecía pisarle los talones.
   Hoy os traigo quizá el mejor cómic de Superman, seguramente uno de los mejores cómics del mundo.
   Con ustedes:


Superman Jesucristo All Star Superman.


   Superman es inmortal, ¿no? ¿NO ES ASÍ PAPÁ?

   Sí, así es, en efecto, afirmativo. All Star Superman es, literalmente, la invitación con billete de oro de "todas las estrellas de Superman" en una misma historia. Todas ellas con su momento de gloria, todas ellas con su espacio lleno de brillo y protagonismo y todas ellas actuando eternamente para ti en sus páginas.
   Grant Morrison, uno de los autores más singulares y menos comprendidos del panorama actual, acaricia a Superman con una serie de doce números publicados en 2006 - 2008 en la que pretende contar la que será la historia definitiva del personaje. Pero, ¿de qué habla este cómic en forma de estampa?
   Como supongo que sabréis, y si no ya os lo cuento yo, cada célula del cuerpo de Superman es una batería que almacena energía solar. Es en la primera página del cómic cuando vemos a la primera nave tripulada en expedición al sol. Sí, habéis leído bien, al mismísimo sol.
   Por supuesto, algo sale mal. Lex Luthor está metido en el ajo y ha conseguido que Superman deba ir a salvarlos, pero ¿a qué precio?
   El sol. Del tamaño de 333.000 explota en la cara de Superman como 100.000 bombas H por segundo (o eso asegura Jimmy Olsen). Como no podía ser de otra manera, el plan de Luthor era magnífico, ha tenido éxito. Superman se ha sobrecargado de energía y lo ha llevado a ser al menos seis veces más poderoso que antes, y sólo acaba de empezar. Pero todo lo que sube...
   Lex Luthor es interrumpido por el general Lane en medio de su ritual con el sol y le cuenta sus planes. "Hace unos días me desperté y al mirarme al espejo las vi. Patas de gallo. Me estoy haciendo viejo y... y él no. Me estoy haciendo viejo, me estoy muriendo y él no. Y debo matarlo antes".

   Y así empieza este cómic. Las últimas horas de Superman que le obligan a ponerse en marcha con todo lo que pueda hacer antes del desenlace. ¿Qué pasará cuando él no esté? ¿Quién velará por la humanidad? ¿Qué pasará con sus seres queridos? ¿Y todos los planes que tenía? Todas las tareas que debe hacer ¿quién las hará? ¿Quién va a alimentar al pequeño alimentador de soles cuando él no esté? Y lo que es peor, hay alguien aparte de él que pueda sostener, simplemente, la llave de la fortaleza de la soledad hecha de estrella enana condensada que pesa medio millón de toneladas?



   Este cómic tiene mil y una facetas preciosas, pero si hay una que se lleva el aplauso es la que engloba a todas ellas. Superman, en lugar de buscar desesperadamente en este mundo y en otros la cura de la apoptosis celular que está sufriendo y que, dicho por los médicos, va a matarle en poco tiempo, decide dedicar su tiempo en dárnoslo todo en lo que se llamarán Los doce trabajos de Superman.
   Y jo-der, amigos y amigas. Cuando lo leáis sabréis por qué esto es tan bueno. 


   Este párrafito es un poco spoiler. Podéis pasar al siguiente.
   Doce trabajos entre los que se encuentran preparar el Superelixir, contestar a la pregunta incontestable "¿Qué sucede cuando la fuerza imparable se enfrenta a el objeto inamovible?", encadenar el Cronóvoro y los restantes que, ni queriendo hacer spoiler os podría contar.

   All Star Superman es el poema mayor del superhéroe y la redención de todos sus errores. Su oportunidad para dar y recibirlo todo antes de morir. Revelar o no sus secretos, ¿a quién? Debe derrotar a sus enemigos de nuevo, ¿por última vez?
   En este cómic se escribió filosofía pura de lo que conlleva ser un hombre entre hormigas, de lo que significa ser un Dios en un mundo de mortales. De cómo la tarea de Superman le vendría grande a cualquiera, que rompería a cualquiera. Y de que si él no está, todo se rompería. Pero Superman es inmortal, ¿no?



   Como si cada personaje representara una faceta de la humanidad, Grant Morrison habla de las últimas notas de una canción que igual se ha tocado otras veces, pero que aquí tiene estribillos distintos y que a todo el mundo agradan porque, aunque no lo supieran, llevaban esperándolo mucho tiempo. 
   La historia de Morrison es muy interesante. Un día escribió el guión para Batman Arkham Asylum y se despertó a la mañana siguiente con la frase "eres millonario", y ahí comenzó todo, el circulo vicioso que acabaría desembocando aquí. Os recomiendo echar un ojo a su historia, podéis empezar viendo algunas entrevistas en youtube. No tienen desperdicio.
   Frank Quitely ofrece el mejor dibujo, y no estoy de coña, de Superman que he visto nunca. Pulcro, definido y sin espacio para la confusión. El color es otra gozada. Este cómic es tan bueno que el dibujo pasaría a un segundo plano, pero es que está a la altura.
   All Star Superman es el faro que me indicó que debía seguir leyendo Superman en busca de algo tan bueno como esto. Aún estoy esperando al día en que lea Kingdom Come, pero hasta entonces, este cómic es mi biblia de Superman. Perfecto y sí, inmortal.




domingo, 26 de noviembre de 2017

Superman Kryptonita [Mini análisis]

   

(Hay unos cuantos spoilers, pero no todos ni los esenciales)


Me ha dado el latigazo de la gran S, sí. Lo siento, reconozco que estoy siendo un poco pesado con Superman, pero si has entrado aquí ya no hay vuelta atrás. Me apetece escribir sobre él, me parece muy interesante y distinto aunque sea el punto cero del que han partido casi todos los superheroes. Es el superhombre, el concepto más simple y complejo del cómic. Dejadme hablar de vez en cuando de esos señores que se preocuparon por crear historietas que quedaran redondas. Señores que hablaron de los temores de un hombre que no puede tener miedo por profesión, que no puede encariñarse por nadie y que está condenado a acabar solo, de un símbolo y ejemplo a seguir. De sus amigos, sus enemigos y del tema que va a abrir esta línea que va a ser NICKONERO ESCRIBIENDO SOBRE SUPERMAN DURANTE 1000 PALABRAS.



Con ustedes, hoy: Superman Kryptonita



   Superman es duro. Duro en el sentido más estricto de la palabra. Viene de un mundo con diferentes normas al nuestro. Es un pedazo de hierro en el mundo de la madera, la electricidad en la revolución industrial, el fuego en la edad de piedra.
   Al principio de esta historia vemos a Superman encargarse sin pestañear de un volcán que acaba de entrar en erupción y amenaza con destruir toda una isla y a todos sus habitantes. Sin pensarlo ni un instante, Supermán entra por la chimenea del volcán para desviar la trayectoria de la lava hacia otro lugar desde dentro con sus propios puños. Su suerte es tan horrible que, en uno de sus puñetazos, hace estallar una arteria llena de lava que explota frente a él y lo engulle por completo. Superman tiene miedo. No dolor, miedo. Sólo ve luz naranja, no puede respirar. Llegado el momento, desesperado, aspira y llena sus pulmones del líquido más mortal que conoce la tierra, puro magma ardiente. La locura se apodera de él. Va a ahogarse en un mar de fuego.
   Y en la siguiente viñeta llega a casa de sus papis con el traje medio chamuscadito haciendo pucheros. Jonathan Kent le pide que les explique la situación. ¿Qué ha pasado en ese maldito volcán? Superman le cuenta todo a su padre y le dice que había tenido miedo de verdad, pues sabía que la lava no heriría su piel, ¿pero sus pulmones? Instintivamente, Superman asciende como un demonio ardiente y vomita la lava como el niño que ha pasado un segundo de más bajo el agua. Todo ha quedado en un pequeño susto... para Superman.
   Una mujer no puede soportar la visión y se arroja a la lava, un perro le gruñe al miedo que huele y a Superman sólo le importa, durante un instante, poder haber salido vivo de aquello.


   Jonathan Kent sale a tomar el aire, y su hijo sale tras él pidiéndole disculpas, pues piensa que la ha fastidiado. Él le responde con una petición. "Si alguna vez encuentras algo que de verdad pueda hacerte daño, matarte, ven a verme. Que tu madre no se entere, ven a verme a mí".
 
   Hace aparición entonces nuestro villano ora aliado otrora Lex Luthor, si no el hombre más inteligente del mundo, el siguiente en la lista, investigando cómo matarlo. Cómo matar a alguien que, aparentemente, no puede morir. Visualizando la grabación de una de sus últimas escaramuzas ven, además de que al superhombre no le afecta el frío extremo, que justo antes de una enorme explosión, la cara de Superman se torna asustadiza, como si hasta el último momento él supiera que hay algo que puede salir mal, como si aún dudara de qué puede hacerle pedazos o cosquillas. Superman tampoco sabe qué puede o no matarlo y eso, aunque no le de ventaja al genio del mal, tampoco lo pone por detrás de él.
   Todo parece lo ideal. "Ey, has vuelto a salir de ésta", pero hay algo sembrado en la mente de Clark Kent, el superhombre enmascarado: ¿Hasta qué punto soy diferente a los demás? ¿Habrá realmente algo que pueda matarme o soy monstruoso hasta el punto de ser completamente invulnerable? ¿Qué soy, y por qué me siento tan solo?



   Y entonces, cierto día, al abrir una puerta con un infernal resplandor verde, los poderes de Superman se apagan como la llama de una vela. Cae en picado sin poder volar. Algo ha cambiado. Al caer no puede levantarse, una extraña organización le da una paliza que... duele. "Un nuevo tono de dolor pintado con brocha gorda". "No tengo contexto para este aspecto de la condición humana". "Pero estoy aprendiendo". Superman, recibiendo la paliza de su vida se prepara para morir. Entonces la puerta del resplandor verde se cierra. "Y la muerte, tan rápido como vino, se para en seco".
 
   ¿Y qué creéis que ocurre? ¿Superman le teme a ese nuevo concepto de vivir? Eso es lo grande de este cómic. Él vuelve a su casa para contárselo a sus padres, lo humano que se ha sentido, lo que de repente ha comenzado a valorar a la humanidad, que son capaces de soportar lo que de verdad es dolor y agonía sin pensar siquiera en considerarse "súper hombres". Y ahí está él, siendo feliz por poder considerarse un poco más igual a sus padres. Deseando poder bajar entre la multitud y gritar: ¡Miradme, soy humano! ¡No soy un bicho raro, soy mortal! ¡No soy un súper hombre, sólo soy un hombre!".
   Pero no acaba aquí la cosa. Para conocerlo todo, tenéis este cómic en la línea de Grandes Autores de Superman, por ECC. Recomendadísimo.

   Tenemos a un Tim Sale que mezcla de una forma magistral el Superman más cartoon con el más seriote, una enorme dedicación al color que depende sobre todo de la luz para variar entre viñetas y estados de ánimo y un guion que, siendo uno de los primeros cómics de Superman que leí en mi vida, consiguió hacerme leer más y más y más. Aunque no es un nombre muy sonado, al menos desde mi posición, Darwyn Cooke me hizo ver esta faceta tan bonita del personaje y de la que nunca había oído hablar ni me había parado a recapacitar.
   Superman Kryptonita es el acercamiento que faltaba de este superhéroe. Lo ha pasado peor en situaciones peores, pero estamos hablando de primeros momentos. Al igual que está el momento en el que Lois descubre la doble identidad de Clark Kent, la primera vez que se ven Batman y Superman, muere Jonathan Kent o se muestra la fortaleza de la soledad, la aparición de la kryptonita es una página clave en esta historia, y no podían haber escogido mejor filosofía que esa, la de ver a ese objeto que puede matarte, como el que también te hace humano y te saca de esa burbuja que te apartaba de todo lo demás. Al fin y al cabo, lo que hace únicos los cómics de Superman son los detalles. Esas visiones tan propias que podemos darles a cada una de las partes que lo forman. Como os digo, fue de las primeras obras serias que leí, no sólo del género, sino de este nombre, y me tiene bien cogido, haciéndome buscar títulos como Kryptonita.

   Próximamente: All Star Superman.


lunes, 11 de septiembre de 2017

Análisis de El Caballero de los Siete Reinos, de George R.R. Martin.

   —¿Cómo os llamáis?
   —Dunk.
   El condenado mocoso se revolcó de risa como si fuera lo más gracioso que había oído en la vida.
   —¿Dunk? ¿Ser Dunk? Ese no es nombre de caballero. ¿Es un diminutivo de Duncan?
   ¿Sería un diminutivo de Duncan? Desde que le alcanzaba la memoria el anciano le había llamado Dunk, y no conservaba demasiados recuerdos de su vida anterior.
   —Duncan, sí. Ser Duncan de... —Dunk no tenía ningún otro nombre, ni tampoco casa; ser Arlan lo había recogido cuando vivía entre los burdeles y los callejones del Lecho de Pulgas. Nunca supo quiénes eran sus padres. ¿Qué iba a decir? "Ser Duncan del Lecho de Pulgas" no sonaba muy caballeresco. Podría elegir "el Árbol de la Moneda", pero ¿y si le preguntaban dónde quedaba? No había estado jamás en el Árbol de la Moneda, y el anciano no le había contado gran cosa del lugar. Frunció el ceño y al final saltó de golpe—: Ser Duncan el Alto.
   Era alto, eso nadie se lo iba a discutir, y el nombre tenía gancho. Sin embargo, la sabandija no era del mismo parecer. 
   —En mi vida he oído hablar de ningún ser Duncan el Alto. 
   —Ah, ya, así que conoces a todos los caballeros de los Siete Reinos.
   —A los buenos, sí —replicó el crío, desafiante. 
   —Yo soy tan bueno como el que más, y todo el mundo lo sabrá después del torneo. ¿Y tú cómo te llamas, ladronzuelo? 
   El niño titubeó un instante antes de responder.
   —Egg. 
   Dunk no se rio. 
   "Es verdad que tiene la cabeza como un huevo. Los niños a veces son muy crueles, y los adultos, también". 
   —Muy bien, Egg. Pues que sepas que debería darte una buena paliza y mandarte de vuelta a casa, pero lo cierto es que no tengo pabellón ni tampoco escudero. Si me prometes que harás todo lo que te diga, te dejo que me sirvas durante el torneo, y luego ya veremos. Si decido que vale la pena tenerte a mi servicio, tendrás ropa y comida. Puede que la ropa sea de esparto, y la comida, carne o pescado en salazón, o venado muy de vez en cuando, siempre que no haya hombres de los bosques a la vista; pero no pasarás hambre. Y te prometo que no te pegaré a menos que te lo merezcas.
   —Sí, lord Duncan. —Egg sonrió.
   —Llámame ser Duncan —lo corrigió Dunk—. Sólo soy un caballero errante.


Arte de Enrique Corominas.

   Si Canción de Hielo y Fuego es el Quijote de Martin, El Caballero de los Siete Reinos podría pasar perfectamente como un lazarillo a modo de precuela espiritual.
   Y hasta aquí la perfecta e idílica ensoñación que he creado en mi mente.

   Las novellas que Martin escribió y que se desarrollan ochenta años antes de los sucesos de Juego de Tronos, narran la vida y peripecias de Dunk, o ser Duncan el Alto, caballero Errante de dieciséis años, y de cómo su vida se cruza con la de Egg, un niño que ha decidido afeitarse la cabeza que no tendrá más de ocho años.
   Seguidores de los libros e incluso de la serie me dirán que es sabido que Dunk fue un guardia real y que el pequeño Egg no es otro que Aegon V, el improbable, que reinó al rechazar el trono su hermano Aemon. (Sí, el maestre que hay en el castillo negro).
   De momento, de diez (o doce) novelitas, hay escritas tres. Son "El Caballero Errante", "La Espada Leal" y "El Caballero Misterioso".

   Esta historia comienza cuando Dunk cava una tumba para el caballero al que servía y que antes de morir le ha nombrado caballero. Lo entierra mirando hacia occidente, porque al anciano le gustaba ver las puestas de sol. Y así nos presentan a un muchacho que a pesar de no tener muchas luces, tiene un corazón que no cabe en ninguna coraza. Parece que todo tiene un comienzo en el que se quedan atrás, enterradas en la ladera de una colina, las pocas metas que podía tener un escudero, y renacen en el cuerpo de un chico.
   Dunk es alto, alto como nadie, le faltará un dedo para los diez palmos y decide asistir a los torneos para justar y ganar unas monedas. Sólo necesita unos rescates, un par de victorias y se irá a casa. Y de casualidad conoce al pequeño Egg que, por unas cosas y otras del destino acaba siendo un escudero y un amigo que no habría podido encontrar en ninguna parte por mucho que buscara.






   Así, con un crío que sabe muchísimo más de lo que parece y un recién nombrado caballero, la andanza de estos protagonistas continúa hasta un acontecimiento al más puro estilo western. Cuando Duncan jura servir a un caballero al que llaman ser Estulto, el agua que riega sus cultivos ha dejado de llegar. El río se ha secado y deben averiguar por qué, y en la averiguación encuentran pistas de una antigua guerra civil dentro de la familia de los Targaryen, la rebelión de los Fuegoscuro. A veces, una espada leal debe elegir si su lealtad está siendo desleal a los que están por encima de su señor. A veces una espada leal debe elegir.




   Y por último, cuando Dunk y Egg deciden visitar El Muro, deciden volver a participar en un torneo y ganar algo de plata. Dunk es mejor en la melé, pero no duda que será capaz de romper unas lanzas. Sin embargo es alto improbable que se organicen algo que no fueran justas, ya que dicho torneo se celebra en honor a una boda de los Frey, que han decidido juntar tierras con otra familia. Aparece en el camino de Dunk un Violinista, un caballero misterioso que habla más de la cuenta y que se las da de campeón antes de serlo. Como premio al torneo, además de una gran cantidad de dragones de oro, se otorgará al ganador un huevo de dragón que ha llamado la atención de muchas personalidades de los siete reinos. Pero algo va mal. Se huele la traición en las lizas. 





   "Dunkan el tocho, seso de corcho" nos muestra unos Siete Reinos sin esa necesidad de ingente violencia como la hemos visto tras los ojos de Tyrion Lannister o Jon Nieve. Estas historias son algo más relajadas, más lentas y cortas y te invitan a quedarte a observar los detalles.
   La narrativa de Martin sigue siendo la misma. Párrafos llenos de heráldica y simbolismo como podremos ver en los Fossoway. Su blasón es un manzano y entre los hermanos se echan en cara que hay algunas manzanas verdes y otras que son más jugosas, unos son de ramas más altas que otros, y sobre todo, que es preferible ser una manzana ácida que otra llena de gusanos. 
   El Caballero de los Siete Reinos no habla de ninguna guerra, pero sí tiene siempre presente que no hace mucho los Fuegoscuro hicieron temblar Poniente. A los que le interese el imperio de los Targaryen, encontrarán aquí muchísima información útil e interesante, así como relatos que estarán llenos de cabellos rubios y plateados.
   Extrañas visiones del amor y sueños premonitorios. Matrimonios de conveniencia, besos y largas trenzas cortadas. Casquería y miembros amputados pero sobre todo honor e hidalguía.
   Martin recuerda una extraña época cercana de ser "La edad de los héroes" en los que justan Tormentalegre, La Bestia de Bracken, Baelor Rompelanzas y, porqué no decirlo, el mismísimo Duncan el alto. 

   Que no os eche para atrás que sean tres libros de al menos diez. Son todas historias autoconclusivas y ni siquiera debéis leerlas en el orden en el que fueron escritas (Aunque yo lo aconsejaría). Os aconsejo que le deis una oportunidad cuanto antes. El más largo de los relatos tendrá 100 páginas de nada y el más corto 80. Leed El Caballero de los Siete Reinos cuanto antes si os gusta Juego de Tronos.

domingo, 2 de julio de 2017

Análisis La Mejor Venganza, de Joe Abercrombie.

"A nadie le gusta un aliado que no puede proteger lo que es suyo. Necesitamos demostrar que somos gente decidida, o los lobos no tardarán en dar vueltas alrededor de nosotros, olisqueando nuestro cadáver. Necesitamos que esos perros tengan miedo de nosotros".



Benditas portadas originales.




   El primer Spin-Off de "La Primera Ley", gran saga de temática grimdark que tanto ha dado que hablar, al menos en mi panorama literario, se llama "La mejor venganza" del mismo modo que podía haberse llamado "La mayor traición".
   Abercrombie no sabe abarcar a sus personajes desde el compañerismo o el respeto. En sus historias cada uno va a lo suyo y se lee, sin leerlo, el egoísmo, el beneficio propio y la superioridad de cada uno de ellos frente a cualquier otro. No se va a encontrar aquí una de esas evoluciones predecibles, más que nada porque no hay, por lo general, un crecimiento del personaje. Lo que hay es una vuelta de hoja y un cambio de intereses a medida que el día se despierta de un color o de otro. 
   A mí me parece algo realista, algo impredecible y algo que te hace estar atento a cualquier detalle y no pasar nada por alto, por lo tanto es algo bueno. Sin embargo creo que los que busquen una de esas historias en las que dos personajes que se llevaban muy mal acabarán llevándose bien por el poder de la amistad y el amor, deben estar avisados de que no, eso no existe en el Círculo del Mundo.
   Y bueno, vamos  a ir empezando, que ya está bien de hablar de nada.




   La Mejor Venganza, o Kill Bill en el mundo de "La Primera Ley", habla de (Esto va a estar lleno de redundancias) la venganza por la venganza. Si te joden bien jodido y eres un mínimo de rencoroso, vas a hacer lo posible para devolverla, eso es así desde que el mundo es mundo. A peor putada, peor venganza, y esta es la mejor venganza de todas.
   Abercrombie trae personajes nuevos a un mundo que dejaron preparado unos viejos y los mezcla con nombres que en otra ocasión desempeñaron un secundario aunque importante papel en según qué conflictos vitales. Pudieron gustarte más o menos, pero aquí vas a conocerlos más a fondo, vas a ver más de lo mismo de eso que te mostraron, y además una pizca de eso que les dejó marcados tras lo que pasaron antaño. Pero esto me ha ocasionado más de un mosqueo.
   Hay frases muy buenas en "La Primera ley" y, como no es tonto, Abercrombie no duda en usarlas una y otra vez, tanto como recurso, como por el mero hecho de volver a darse el lujo de que recordemos el momento en el que fueron dichas. Revivir momentáneamente a un personaje que no aparece en la novela pero que sirve de pequeño fanservice para los más llorones. Me ha faltado algo más de carisma en estos personajes. Que la tienen, por supuesto, pero no hacen sombra a casi ningún personaje de la trilogía original.

   La estructura de esta novela me dio pereza desde el mismo momento en que la vi. Sin entrar en spoilers es repetitiva y sin lugar para la expectativa. El libro te avisa de qué va a ocurrir, y ocurre. De nuevo, nos encontramos una historia en la que lo importante no es el "qué", sino el "cómo", y ahí sí es cierto que se convierte en un libro disfrutable.
   Las escenas de acción y espada son divertidisimas, Abercrombie me recuerda a R. A. Salvatore, a ese Drizzt que en mi cabeza se movía a cámara lenta, saltando de una pared a otra y desenvainando las cimitarras mientras llamaba a su pantera. Tiene esa pasión al hacer que una escena parezca una película llena de efectos especiales (A veces demasiado estudiada). Y es que, cuando leo a Abercrombie me recuerda a cuando leo Naruto. Por favor, no se vayan, me explico.

   Masashi Kishimoto, autor de Naruto, comenta en cierto tomo de manga que, cuando quiso empezar a serializar una historia, desmontó sus películas favoritas como, por ejemplo, Pulp Fiction. Copió todos los diálogos, describió las escenas. En definitiva, hizo un croquis de lo que él creía que le gustaba a la gente. Abercrombie, creo yo, hizo algo parecido.
   Es imposible no pensar en Jack Sparrow cuando lees el comportamiento de Nicomo Cosca, o no pensar en Conan el bárbaro cuando aparece Logen. En La Primera Ley se respira un leve aroma al Señor de los Anillos bajo esa nube de realismo. Pero, lo que quiero decir es que este señor ha estudiado muy bien qué quiere hacer. Y si leéis este libro, seguro que pensáis en Kill Bill tanto como yo.

   Y como final, ¿Me ha gustado, entonces, La Mejor Venganza?
   Indudablemente sí. Es entretenida, amplía los conocimientos y la historia de ese mundo que puede dar tanto de sí y del que nos habían contado relativamente poco y además tenemos más Abercrombie dejándonos con la promesa de más Abercrombie al final. 
   Pensando en si tengo alguna queja... hay por ahí un cruce de relaciones que no me ha gustado nada, pero este señor me ha enseñado que quiere hacerme pensar una cosa para luego enseñarme que es todo lo contrario a lo que yo me imaginaba, así que, de momento, voy a callarme.

   Indudablemente sí. Leed La Mejor Venganza tras La Primera Ley.